

LEY DEL SIETE O DE LA OCTAVA
Basado en el libro de Ouspensky Fragmentos de una Enseñanza Desconocida.
Basado en el libro de Ouspensky Fragmentos de una Enseñanza Desconocida.
Compilado por Angélica Esteban
A fin de comprender la Ley del Siete o de la Octava, Gurdjieff comienza explicando el Universo como vibraciones que suceden en cualquier clase de materia, vibraciones en continuo movimiento que provienen de diversas fuentes y se fortalecen, se debilitan, cambian de dirección, se chocan y así sucesivamente.
Al contrario de lo que en la física occidental de la época de Gurdjieff se pensaba, él habla del Principio de Discontinuidad de Vibraciones. La física occidental hablaba de las vibraciones que progresan de forma continua, ininterrumpidamente de forma ascendente o descendente hasta que la resistencia del medio en el que se desarrollan las hace declinar gradualmente agotando la fuerza del impulso original.
El Principio de discontinuidad de Vibraciones significa que las vibraciones en la naturaleza, ya sean ascendentes o descendentes, se caracterizan por desarrollarse con aceleraciones o retardaciones periódicas, independientemente de la fuerza del impulso (que no cambia la naturaleza de la vibración como discontinua y solo permanecen regulares por un tiempo que es determinado por la naturaleza del impulso así como por el medio en el que se desarrollan, resistencia, etc.)
En cierto momento ocurre una variación: las vibraciones dejan de responder a esta fuerza y durante un periodo de tiempo se retardan, cambiando de dirección, las progresiones se hacen más lentas y, después, retoman su curso anterior ascendiendo o descendiendo regularmente hasta que, de nuevo, otra detención se produce en su desarrollo. Hay que tener en cuenta que los periodos de acción uniforme de la inercia no son iguales ni los periodos en los que se retarda la vibración tampoco son simétricos. Uno es más corto, el otro es más largo.
Para entender esto y ver los periodos de retardación de las vibraciones, se dividen las líneas de desarrollo de las vibraciones en secciones. Estas secciones correspondientes al doble o la mitad del número de vibraciones en un lapso de tiempo.
Por ejemplo, en una línea de vibraciones ascendente escogemos el lapso de tiempo que va desde que su frecuencia es 1.000 a 2.000 (el doble).
1.000 2.000
I________ _________________ ___________I
En ese intervalo de tiempo, hasta que se dobla la frecuencia, existen dos sitios donde se produce la retardación en la progresión de la vibración.
Ese periodo de tiempo que transcurre desde el comienzo de un número determinado de vibraciones hasta que este se dobla, está dividido en ocho escalones desiguales, eso es una octava, ocho partes. Los escalones de la octava muestran la aceleración y retardación de su desarrollo en diferentes momentos. De ahí, por ejemplo, las notas musicales de la escala musical.
La escala de siete tonos es una fórmula de ley cósmica que fue elaborada por antiguas escuelas y aplicada a la música.
Pero la ley de la octava se aplica de forma muy similar a otro tipo de vibraciones.
Si tomamos la nota DO con el ejemplo anterior con una frecuencia de 1000, cuando alcanza el doble de frecuencia sería de nuevo el DO pero de una octava superior. Así, el periodo entre un DO y el siguiente, está dividido en siete partes desiguales, porque la frecuencia de las vibraciones no aumenta uniformemente.
Para entender esto y ver los periodos de retardación de las vibraciones, se dividen las líneas de desarrollo de las vibraciones en secciones. Estas secciones correspondientes al doble o la mitad del número de vibraciones en un lapso de tiempo.
Por ejemplo, en una línea de vibraciones ascendente escogemos el lapso de tiempo que va desde que su frecuencia es 1.000 a 2.000 (el doble).
1.000 2.000
I________ _________________ ___________I
En ese intervalo de tiempo, hasta que se dobla la frecuencia, existen dos sitios donde se produce la retardación en la progresión de la vibración.
Ese periodo de tiempo que transcurre desde el comienzo de un número determinado de vibraciones hasta que este se dobla, está dividido en ocho escalones desiguales, eso es una octava, ocho partes. Los escalones de la octava muestran la aceleración y retardación de su desarrollo en diferentes momentos. De ahí, por ejemplo, las notas musicales de la escala musical.
La escala de siete tonos es una fórmula de ley cósmica que fue elaborada por antiguas escuelas y aplicada a la música.
Pero la ley de la octava se aplica de forma muy similar a otro tipo de vibraciones.
Si tomamos la nota DO con el ejemplo anterior con una frecuencia de 1000, cuando alcanza el doble de frecuencia sería de nuevo el DO pero de una octava superior. Así, el periodo entre un DO y el siguiente, está dividido en siete partes desiguales, porque la frecuencia de las vibraciones no aumenta uniformemente.
Sin entrar en demasiados detalles matemáticos, si establecemos una razón (un cociente) para cada escalón vemos que los intervalos (las diferencias entre las notas) no son iguales y que los intervalos más pequeños se establecen entre las notas MI/FA y SI/DO, (que en música y solfeo denominamos semitonos; En todas las notas musicales existe una diferencia de un tono excepto entre estas notas en las que hay medio tono o semitono).
Así pues, después de esta comprensión en todo su sentido, Gurdjieff habla de la Ley de la Octava como explicación de toda la vida y la explicación de los fenómenos y su desarrollo. De ahí que en la naturaleza no haya líneas rectas (Gurdjieff dibuja la dirección de las vibraciones siguiendo el modelo de las notas musicales y la dirección se desvía al llegar a las notas MI/FA y SI/DO de forma descendiente haciéndose más pronunciada esta desviación a medida que cambiamos de octava)
(VER DIBUJO "DESARROLLO DE LAS VIBRACIONES" (en azul, arriba)
Como en cada octava esta desviación se acentúa, las líneas unidas llegan a formar un semicírculo y va en una dirección opuesta a la original hasta conformar un círculo completo.
Eso explica por qué nunca nada en nuestras actividades va en línea recta, por qué al comenzar una cosa, pronto hacemos algo diferente, que, a menudo, es todo lo contrario de la primera, aunque no nos demos cuenta y continuemos pensando que seguimos la misma línea.
La ley de la Octava explica muchos hechos si comprendemos el significado de los intervalos, que obligan constantemente a la línea de desarrollo de vibraciones a modificar su dirección, quebrarla, curvarla y tomarla en su propio contrario, así sucesivamente.
Por tanto nada en el mundo permanece en el mismo lugar, o sigue siendo lo que originariamente fue, todo se mueve, se desplaza cambia e, inevitablemente, sube o desciende, se refuerza o se debilita, se desarrolla o degenera, moviéndose en una octava ascendente o descendente.
También de esta Ley se deduce la inevitabilidad del descenso o el ascenso, pues nada puede permanecer en el mismo nivel, a veces interpretamos el descenso como ascenso o no tenemos en cuenta que cuando no hay ascenso, inevitablemente hay un descenso. Estas son dos causas de las ilusiones sobre nosotros mismos.
También de esta Ley se deduce la inevitabilidad del descenso o el ascenso, pues nada puede permanecer en el mismo nivel, a veces interpretamos el descenso como ascenso o no tenemos en cuenta que cuando no hay ascenso, inevitablemente hay un descenso. Estas son dos causas de las ilusiones sobre nosotros mismos.
Cuando pensamos que las cosas pueden permanecer largo tiempo en el mismo nivel, no somos conscientes de la inevitabilidad del ascenso o del descenso.
Cuando interpretamos un descenso como ascenso, no somos conscientes de que eso es imposible, como desarrollar la consciencia por medios mecánicos.
Así pues hay que aprender a distinguir las octavas ascendentes y descendentes en la vida y sus propios ascensos y descensos. Nada en nuestra vida puede permanecer constante, nuestra energía, estado de ánimo, pensamientos, todo eso, corresponden a los periodos de desarrollo de las fuerzas de un intervalo a otro o a los intervalos mismos
Y es solo en las octavas de orden cósmico, ascendentes o descendentes, donde las vibraciones se desarrollan de forma ordenada y consecuente y ordenada, conservando siempre la misma dirección tomada por ellas al comienzo. (En relación directa con las Leyes Universales)
El desarrollo correcto de esas octavas está basado en lo que llamamos “accidente”. Las octavas que progresan paralelamente a una octava dada, que la cruzan o que la encuentran, llenan sus intervalos de una u otra manera, recibiendo un choque adicional.
En el caso de las ascendentes, el primer choque se produce ene. intervalo de MI a FA es decir, si una energía adicional entra en ese sitio, la octava se desarrollará sin problema hasta llegar a SI, pero para que se desarrolle correctamente es necesario que se produzca entre SI y DO un choque suplementario mucho más fuerte que el que se produjo entre MI y FA.
Estos choques accidentales que permiten a las líneas de fuerza alcanzar la meta proyectada.
En el caso de las líneas de fuerza enderezadas por accidente y que el hombre puede a veces ver o suponer, mantienen en él la ilusión de líneas rectas creyendo que esa es la norma y no la excepción. Con ello el hombre cree que es posible “hacer” y alcanzar una meta proyectada. La meta o resultado alcanzada por alguien se pudiera parecer en apariencia a la meta proyectada, un hombre se afirma a sí mismo y a los demás de que cualquiera puede alcanzar su meta. Es una ilusión. Es un accidente del mismo orden.
En las actividades de la vida, los hombres se engañan a sí mismos, cuando ha pasado tiempo entre el comienzo y el resultado de la acción, y tomar el resultado obtenido por el deseado.
Pero, ¿Cuál es el método para obtener un control?
Por supuesto no se trata de que los “choques adicionales” vengan por sí mismos del exterior, en el momento preciso. Le queda entonces al hombre la siguiente elección: encontrarle a sus actividades una dirección que corresponda a la línea mecánica de los acontecimientos del momento (= dejarse llevar por lo que sucede confiando, “por donde sopla el viento”) aunque esto contradiga sus propias inclinaciones, creencias y convencimientos de que en la vida hay que trazarse objetivos para conseguirlos, o bien, crear “choques adicionales artificiales”, estudiando necesariamente a fondo la Ley de la Octava para dejar el papel pasivo de espectador de lo que le sucede en la vida. Esto es imposible para el “hombre máquina” que cree que todo “sucede” Por ello es importante conocer los momentos de los intervalos y ser capaz de crear los “choques adicionales” necesarios.
Así como la diferenciación entre las Octavas Cósmicas Ascendentes (Evolutivas) y las Descendentes (Creatices), pues el hombre confunde ambas y no comprende que la línea de creación se opone a la de evolución yendo a menudo contra-corriente.
“Tienen que comprender y sentir esta ley en ustedes mismos, dijo, y sólo después la verán fuera de ustedes”


